jueves, 24 de noviembre de 2016

He decidido abortar, él no estaba en mis planes


Te has quedado embarazada. No entraba en tus planes. Crees que tener un hijo cortaría tus alas. Piensas que aún te queda mucho por vivir y disfrutar. Seguir adelante con el embarazo obstaculiza tus planes profesionales. ¿Quieres abortar? ¿Crees que es la mejor decisión? ¿Lo has hablado con tu pareja? ¿Opina lo mismo que tú? ¿Tienes miedo a que se enfade? Abortar, es una decisión importante y con un límite de tiempo. El feto no puede adquirir ciertas semanas. Entonces, el fin del embarazo sería traumático.

Por ello a la hora de plantearse esta decisión, se debe hacer de la forma más rápida posible, sopesando los pros y los contras. Siendo consciente de lo que uno pierde y gana. Una determinación alocada puede ocasionarnos consecuencias psicológicas importantes.

Te has hecho las pruebas de embarazo y han dado positivo. No te lo esperabas. De pronto las dudas acechan tu pensamiento y sólo te apetece correr y correr sin mirar atrás. Pero no cuentas con tanto tiempo. ¿Hablarás con tu pareja? Sería lo correcto. Comentar con él la situación y llegar a un acuerdo. Puede que ambos estéis de a favor de la misma decisión. Si es contraria, entonces, los dos deberéis poneros en la piel del otro.

Ninguno de los dos debéis imponer vuestra voluntad sin haber escuchado a la otra parte. Tu pareja adora a los niños y temes que no te entienda. No debes alarmarte. A lo largo de vuestra historia habréis tenido momentos similares de tensión. En este caso te crees con derecho suficiente para decidir sobre tu cuerpo. Estamos de acuerdo. Por ello es fundamental que te muestres comprensiva con su opinión. Él se verá perdido, porque sabe que la última palabra la tienes tú. Así que no te muestres dictatorial. Asume tus miedos y coméntale los motivos por los que, en estos instantes, no quieres tener un hijo. Hablando con sinceridad él sabrá entenderte.

Tener un hijo porque el miedo a perder a tu pareja, por imposición, etc., puede ocasionar una crisis irremediable entre ambos. Debéis tener en cuenta que ese niño no tiene la culpa de la decisión que habéis tomado y que, en ningún caso, si decidís tenerlo, debe ser objeto de recriminaciones entre la pareja. Un bebé es una responsabilidad tremenda. Una pareja la forman dos personas. Las decisiones unilaterales nunca salen bien. Tampoco las decisiones que asumimos por amor. Y menos en estos casos.